Hola de nuevo a todos.

Que no os extrañe a todos recibir publicaciones en Agosto (aquí una reflexión personal, que NO tiene nada que ver con la empresa).
La empresa Bárymont & Asociados está formada por emprendedores autónomos (aunque juntos creemos un todo que es la empresa) y que tenemos claro que hoy toca seguir trabajando.

Antes que nada, centrarme en el título del post:
¡FELICIDADES POR CONFIAR! Porque ya son muchos miles de clientes alrededor de la geografía española los que han confiado en nosotros, y en breve serán también los de nuestra vecina Portugal los que podrán hacerlo.

Son cientos de miles los que han entendido que no vendemos productos financieros, sino que hacemos una labor de concienciación. ¿Para que quiero explicarte o venderte un producto para la jubilación (por poner un ejemplo) si tú estás convencido de que te pagarán una pensión para seguir vivir dignamente?

Nuestra labor es más que nada la de dar conocimiento, la de enseñar una cultura financiera básica. ¿Lo más fácil? Enseñar a las personas como funciona lo que ya a día de hoy tienen contratado con el banco, caja o aseguradora.

Voy a explicar algo personal, ya que al fin y al cabo la empresa está formada por gente normal, con sus vidas propias:
La semana pasada estuve en un entierro. No fue más que una asistencia por respeto. El triste protagonista de la calurosa tarde era el cuñado de un buen amigo mío y, aunque no habíamos hablado en muchas ocasiones, nos conocíamos bastante a través de mi amigo, su cuñado.
Circulaba con su moto y una furgoneta se cruzó en su vida, a sus tan solo 42 años de edad.

Porque me parecía que era lo que correspondía, estaba atento a las palabras del cura, e incluso llamé la atención a dos señoras que, apoyadas en la misma pared que yo, no paraban de cuchichear, demostrando una falta de respeto.
Fue entonces que me distraje de las palabras de sacerdote y me di cuenta de la cantidad de personas que había en la iglesia. Los bancos estaban llenos, las paredes repletas de personas apoyadas y abanicándose con el folleto que minutos antes habían repartidos los empleados de la funeraria.
Fue entonces cuando pensé que cuando una persona fallece fuera de la “edad estadística del adiós definitivo” tiene a más gente de lo normal asistiendo a su sepelio. Los de su misma edad están vivos, que estadísticamente es lo normal.

Es para eso que están los seguros de vida, por hablar de este producto concreto. Solo sirven para cubrir los ingresos del que traumáticamente ha dejado de traer un sueldo a casa, ya que el daño emocional será irreparable.
Nuestro trabajo consiste, en una de sus fases, en convertir en grande la letra pequeña de sus contratos, sean seguros de vida, de hogar, hipotecas, ahorros o inversiones.
Bien, pues inevitablemente, por esa deformación profesional que tiene todo el que estima su trabajo, recordé que el día antes había visto una exclusión en un seguro de vida de unas personas que, a día de hoy, ya son clientes, ahora sí, con un producto adecuado.
Esa exclusión decía que no cobraría la cobertura pactada si el fallecimiento se produjese en una accidente de motocicleta de cilindrada superior a 125 C.C.
No quiero pensar que haya exclusiones de ese tipo cuando estadísticamente hay muchas muertes de motoristas.

¿Es una labor social la que hacemos? Creo que vuestra confianza en nosotros lo demuestra.

¡¡¡ Felidicidades por confiar!!!

Salu2

Anuncios