Hola a todos.

Hoy escribiré sobre algo que está en boca de todos, pero que como todavía no nos afecta directamente, dejamos caer en la indeferencia.
Me refiero a la “implosión” demográfica; y me refiero a la palabra implosión como antónimo exacto del vocablo explosión.

¿Cuantos hermanos tenían tus padres? Y en la siguiente generación, ¿cuantos hermanos tienes? Y tus hijos ¿Cuál es el número?

No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que el sistema de pensiones va a ser inviable en el futuro. No se trata de un sistema donde se guarde para ti el dinero que tú has aportado a la “bolsa de las pensiones”. Se trata de que la base de LA PIRÁMIDE DEMOGRÁFICA, que en circunstancias normales debería ser más ancha en la base que en la cima, si hablamos de personas que aporten a dicha bolsa común… ¡¡¡SE ESTÁ DANDO LA VUELTA!!!
Mi hija no conoció a su tatarabuela por un año. Aquella mujer se fue con 101 años de edad, y no hace falta ser muy listo para ver que consumió recursos más tiempo del que aportó (cuando hablo únicamente de aspectos económicos y no de aspectos sociales, en los que la vejez aporta contenido y valores que se están perdiendo)

¿Hace falta ser muy listo? Como soy positivo, opino que cobraremos pensión, pero de lo que estoy seguro es de que seremos muchos a repartir. ¿Se trata de ser rico cuando me jubile? NO, únicamente se trata de vivir con la misma calidad de vida que cuando trabajaba, ni más ni menos.

Me permito sugeriros que veáis este video que habla de los cambios, que son poco bienvenidos a nuestras vidas, pero que cuando vienen generados por circunstancias que no podemos controlar, son especialmente traumáticos.
Está basado en el libro “Quién se ha llevado mi queso” de Johnson Spencer.

Una vez reconocemos que vienen cambios, lo único que podemos hacer es planear la solución al problema antes de que se produzca y en este caso, lógicamente, es un plan financiero.

Un plan financiero bien estructurado no está plagado de productos. Está compuesto de un producto que proteja nuestro patrimonio cuando todavía no lo hemos creado, mientras que, paralelamente, contratamos un producto de inversión (no ahorro) que trabaje con capitalización compuesta, a fin de tener mañana más dinero acumulado del que yo he aportado al plan, y poder vivir dignamente jubilado, que es el único objetivo que es sencillo conseguir.

A esto se le llama “Teoría de la Responsabilidad Decreciente”, y viene a decir que únicamente debo tener producto de protección (seguros) cuando todavía no dispongo de los recursos económicos para hacer frente al imprevisto.

No se trata de ser millonario, se trata de no ser infeliz por no tener recursos (y eso que alguien dijo que el dinero no da la felicidad)

Si tienes esta teoría  bien clara (que yo diría que ya no es teoría desde el momento que ya ha sido comprobada) vivirás una buena jubilación, si pensamos además de que esa palabra viene de “júbilo” y es lo mínimo que quiero para cuando tenga que disfrutar con, por desgracia, mis pocos nietos.

Fíjate que he hablado de conceptos, no de productos. Bárymont no es un banco, Bárymont no es una aseguradora, Bárymont no tiene un linea amarilla en el suelo que pone “siguiente”.
El promotor de Bárymont que se siente contigo va a conseguir que tengas una cultura financiera suficiente como para tomar decisiones adecuadas con tu dinero. A partir de ahí se encontrará el producto adecuado para tu plan personalizado.
¿Lo más importante? Debes asumir responsabilidades en tu plan financiero, cosa que jamás te ha pedido el banco, porque no te ha hecho un plan, te ha vendido un producto (seguramente el “producto del mes”)

Si hablamos de características, son sencillas. Aquí tienes dos vínculos clave para tu futuro económico:
Sobre tu producto de protección:
Sobre tu producto de inversión:

Te deseo un futuro próspero, basado en un plan correcto.

Salu2

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